martes, 23 de septiembre de 2025

Ventanas y puertas nuevas abiertas por fin


Están sucediendo muchos "click" aquí dentro y a mi alrededor, y estoy volviéndome a ilusionar al ver todo lo que tengo entre mis manos, diría que una nueva parte de mí está naciendo, pero creo que mucho de esto ya vivía en mí desde hace tiempo.
No tengo nada terminado ni demasiado claro, tengo un puñado de colores y de rabia mezclados con sacos de amor e ilusión que me genera una infinidad de ganas de probar, jugar, experimentar y, sobre todo, sentir y sentir(me).
Los miedos me han dado cierta tregua temporal, tal vez ya hayan dejado de esforzarse tanto en pararme los pies, al ser conscientes de que ninguno de ellos podrá lograr que vuelva a encerrarme ni en mi habitación ni en unos moldes ni normas asfixiantes. No quiero pecar de utópica, a veces estos temores me vuelven a hacer tropezar o sentir que retrocedemos, pero cada vez les observo con más compasión y menos odio, les dedico ese ratito de atención y luego vuelvo a salir volando por mi ventana deseando seguir jugando con mis propias ilusiones, sueños y colores. 
Ea curioso, porque en realidad es mucha la incertidumbre que existe a mi alrededor, pero algo dentro de mí me hace no tenerle tanto miedo y querer ser vista, oída por todas las personas que me rodean. 
Algo aquí dentro se enciende, parece chiquitito, pero se siente como los segundos anteriores a unos fuegos artificiales o a un beso. Todo parece muy nuevo, como si acabara de nacer, pero mucho de todo esto ya habitaba en mí mucho antes de ser nombrado. 
Los miedos, de manera temporal, se han rendido, es mi momento para calentar motores y ganar distancia y ganas de ponerlo todo patas arriba, de pintar con nuevos colores, jugar a existir sin miedo, jugar a bailar sin vergüenzas, jugar conmigo misma y ser yo quien ocupa su propio espacio, su propia verdad y realidad. 
No sabría explicaros exactamente qué está sucediendo, pero sonrío al sentir que deseaba todo esto, que quería descubrir la vida de los márgenes y el poder y la fuerza de encontrar conexión y semejanzas con quienes también creyeron estar soles.
Quiero ir paso a paso, hacer las cosas bien, seguir cuidándome y tolerando cierta incomodidad, malestar y puñado de miedos, pero con la seguridad también de que lo estoy haciendo bien, aunque no siempre me encuentre o sea sencillo seguir. 

¿Hay alguien ahí? 

Sé que sí; sé que aún me quedan sillas vacías por descubrir en nuevas mesas en las que descansar un rato de la vida y del mundo cuando estos se pongan feos o complicados.


viernes, 19 de septiembre de 2025

Cuando cierta soledad te pincha, un poquito, por dentro


¿Es elegida tu soledad o es una soledad impuesta por una aparente imposibilidad de compaginar tu vida con una red estable de cuidados o de poder crearla poco a poco?
Desde que somos pequeños se nos anima siempre a conseguir las cosas por nosotros mismos; intentarlo, intentarlo e intentarlo... y únicamente ser legítimo pedir ayuda si ya has perdido la cuenta de las veces que lo has intentado, momento en el que se justifica esta ayuda con frases como "es pequeño todavía para poder solo", "a él le cuesta más", "todavía tiene que aprender", etc.
Crecemos y, con ello, también crece la presión por poder con todo de manera individual y sin necesitar mucho del otro, las excusas desaparecen y nos vemos inmersos en una sociedad capitalista, individualizada y violenta en la que hasta se potencia el visualizar al otro como una vía a través de la cual conseguir diferentes intereses (propios obviamente), y no como lo que es: una persona real con sus miedos, sus inseguridades, sus heridas, sus sueños, sus preocupaciones y su vida, en definitiva, una persona mucho más parecida a nosotros de lo que creemos.

Pero no, esto a la sociedad no le interesa, no quiere que veamos estas semejanzas con el otro, ni que tengamos la posibilidad de compartir demasiado tiempo e intereses con el resto, porque esto puede provocar algo muy peligroso para una sociedad capitalista e individualizada: la autogestión, la creación de fuertes conexiones y redes, y la fuerza de la colectividad. Tenemos mucho más poder y capacidad de acción de la que creemos, fijémonos sino en qué sucedió en el tramo final de la vuelta ciclista.

A la sociedad le interesamos más como personas aisladas, solas, viendo en el otro "competición" o "peligro" y siendo un eslabón más en un gran juego de máscaras e hipocresía, en la que hasta nosotros mismos podemos llegar a replicar las bases del sistema con frases como: "No importa que no tengas a nadie, vete sola", "antes de nada ni nadie tienes que cuidarte tú", "si no te quieres y aprendes a estar solo nadie podrá luego estar bien contigo", "hay que disfrutar y abrazar tu soledad".
¿Y cómo se hace todo esto?, pues a través de trabajos precarios y de largas jornadas laborales, llenando nuestras calles de tráfico, y aniquilando cualquier atisbo de naturaleza o vida, vendiéndose lo rápido y atrayente como mejor opción y, sobre todo, generándonos en nuestra cabeza tal exceso de estímulos, ruido, preocupaciones y malestar que no tengamos tiempo de frenar, y por tanto, tampoco de cuestionarnos nada.

Por supuesto que no podemos depender de alguien para hacer cosas que queramos hacer, ni mucho menos perder(nos) o perder nuestra libertad por sentir que sin el otro no queda nada de nosotros; es importante tener esos espacios a solas y esos (auto)cuidados. El problema es que llevamos tanto tiempo mirándonos en el espejo, y cuestionándonos si somos aptos, que se nos ha olvidado que a nuestro lado hay otra persona haciéndose las mismas preguntas con los mismos miedos.
No nos falta nada; ni formación para un trabajo explotador, ni kilos de más o de menos, ni ser más o menos atractivos, ni tener unas u otras cualidades... lo que nos falta es mirar a nuestro lado y preguntar, mirando a los ojos y sin temor a la vulnerabilidad (propia y ajena):

"¿Cómo estás?"
"¿Necesitas algo?"
"¿Puedo ayudarte?"

La sociedad y el sistema capitalista nos lo pone complicado, pero hoy más que nunca necesitamos la autogestión, la lucha y cuidados colectivos, cuidar de quien cuida, y no temer al de nuestro lado, tiene tanto miedo como nosotros aunque ambos juguemos a hacernos los fríos o precavidos.
Sé que puedo ir al cine sola, al museo o de viaje sola también... pero, yo es que ahora lo que quiero es ir con personas que quieran acompañarme, exponerme a esa incomodidad de sentir los riesgos de mostrar(me) y aprender a disfrutar el deseo de sentirme vista, cuidada y valorada, yo lo que quiero es conectar con el otro, tocarnos las heridas y descubrir que, en esa autogestión y en esa colectividad, reside la clave de absolutamente todo este juego diabólico de ser adultos.
Protejamos los centros sociales; desde hace semanas se está intentando desalojar el EKO, espacio sociocultural liberado autogestionado en Carabanchel, y seguir así con la destrucción de aquellos espacios que son nuestros y para todos y todes. ACAB

Cuidemos de estos y de todas las personas que nos rodean, somos seres sociales y necesitamos del otro, crear redes sólidas y estables con un apego seguro que nos cuide en mitad de esta sociedad enferma; escucho a veces eso de "desapego", a este paso hasta nos desapegaremos cualquier día también de nosotros mismos, si es que no lo hemos hecho ya.
Repito: somos seres sociales, no temamos al otro, no tengamos miedo a necesitar de él, atrevámonos a compartir esa vulnerabilidad y verdad... no puedo ni quiero prometeros que siempre vaya a salir bien, pero es la única vía para dejar, de verdad, de estar solos.

Suerte a todos, si necesitáis cualquier cosa me tenéis a un "click" de distancia.