lunes, 31 de marzo de 2025

Campos de flores


Pasar de pintar las paredes de esa habitación, que tantas veces había sido mi refugio, a verlas caer o romperlas con el deseo de ver que había fuera o crear una habitación distinta esta siendo un proceso salvaje y aterrador, pero también liberador.
Aquí dentro hay tantas cosas que se están desmoronando que a veces me da miedo hacerlo yo también; dudo, dudo mucho todo el tiempo y se caen algunas de las bases que consideraba tener mejor construidas y claras. Creía saber muchas cosas de mí misma y del amor, pero en realidad apenas sé nada, o tal vez, conocía una versión anterior a mí, aspectos y reinos que ya fueron y ya no son, otros que están en constante transformación y reestructuración.
Veo redes de apoyos y cuidados a mi alrededor y siento mucha envidia, pero luego recuerdo que yo misma soy quien muchas veces ha puesto las cosas más difíciles aún de lo que eran, para asustar a los de fuera y seguir creyendo que se me dan mal las relaciones interpersonales. No sé si estoy segura de cómo se me dan, pero me hace sentir feliz y especial cuando alguien se esfuerza por conocer qué hay aquí dentro y decide quedarse.
Siempre he sido una persona miedosa ante los cambios, lo nuevo o lo desconocido... me da miedo todo esto, llevo mucho caminado y a veces me asusto no saber volver a casa, aunque luego lo pienso y me doy cuenta de que esa casa probablemente ya no esté en el mismo lugar y tal vez ya no la siento como casa.
Me tengo a mí, me gusta recordarlo, pero también siento el deseo de sentirme deseada, querida, cuidada, el deseo de conectar con los de ahí fuera, enseñarles todo este caos y fantasear con que se quieran quedar aún sin saber cuál es el camino que estoy recorriendo.
Si os soy sincera no sé cómo estoy, es tanta la incertidumbre que solo me queda confiar en mí, en el proceso y en el otro.
Viendo la serie de la Mesías por décima vez sonrío al ver al personaje de Amaia corriendo por el campo... sin querer me pongo a llorar sin control, justo es así como me siento, aunque yo todavía no me atrevo a moverme ni bailar demasiado.
Ojalá pronto ♡

jueves, 20 de marzo de 2025

Campo a través

Salirse de la norma, de lo habitual y de un camino previamente ya establecido y definido es algo que da miedo, muchísimo, llevo semanas asustada, y el sentir que no puedo hablar de esto con gran parte de mis personas de siempre me hace sentir aún más sola en este nuevo camino… me siento como si de un salto hubiese pasado del nivel 5 al nivel 50 en esta movida de las relaciones interpersonales, intento ser valiente y atreverme a dar ese salto de confianza hacia algo que no conozco, pero siento.

Ojalá existiera un manual de instrucciones o un punto de información al que acudir en estos momentos, probablemente me pondría a llorar en cuanto me preguntase qué necesito, pero me gustaría sentir que ahí no me van a juzgar, me da envidia ver a mi alrededor redes de apoyos que sostienen incluso cuando ni tú mismo sabes que estás cayendo. Yo, a esas pocas personas que me pueden entender fuera de esas asfixiantes normas y caminos, las tengo a kilómetros de distancia, y me duele, porque en realidad a veces me siento una niña pequeña que solo quiere alguien que le abrace y le prometa que todo irá bien y que sí sirvo para cuidar y querer a la gente como lo hago…

Me gusta tener varias personas especiales en mi vida, compartir intimidades y vulnerabilidades preciosas con distintas relaciones y sentirme con cada una de ellas especial, pero una voz en mi interior me suplica que abandone la partida, que huya ahora y que así los daños no serán tan grandes, que yo no sirvo para esto, que esto me viene grande, que ni siquiera sé con claridad qué es lo que quiero ni lo que siento.

¿Sabéis que pasa en realidad?, que estoy cansada de ser la chica que puede con todo, que siempre sonríe y que cuida de todos con esmero y amor, me encanta a hacerlo y también disfruto cuando mis amigas de siempre lo hacen conmigo, aunque siga poniéndolo más complicado de lo que me gustaría, pero desde hace tiempo consideraba a mis amigas la excepción y a todos los de ahí fuera personas con las que estar en cierto modo de alerta, pero desde hace un tiempo quiero ser esa persona valiente que mis amigas ven en mí y darles una oportunidad a los de ahí fuera, no parecen tan peligrosos como me imaginaba.

Pero… ¿cómo va todo esto?, ¿qué está bien y qué está mal?, ¿sirvo para esto?, últimamente mi niña interna tiembla de miedo casi todo el rato y no hace más que llorar. Muchas de mis amistades recorren caminos previamente establecidos y definidos, a veces me hace sentir algo de envidia que se sientan tan cómodas en los mismos, supongo que uno de los beneficios que tiene mantenerse en la norma es que ya esté todo previamente establecido, pero esto también imposibilita poder cuestionarte las cosas, dudar, pensar en otras formas distintas de ser, sentir y actuar.

Me gustaría poder tener ciertos apoyos y refugios en este nuevo camino, poder tener esa red de otros que parece tan bonita, siento que de alguna forma yo también he ido y sigo construyendo la misma, pero los kilómetros que a veces nos separan hacen que me sienta sola en muchos más momentos de los que me gustaría. Hablo con mi psicóloga, me deshago de corazas, de sonrisas artificiales y le muestro mis dudas, mis confusiones, mis miedos y mi aparente necesidad de controlarlo todo, aún sabiendo que eso es imposible.

Ella me mira con cariño y me da la bienvenida al planeta de los seres humanos, indicándome que aquí es imposible ser la psicóloga perfecta, la amiga perfecta, la persona perfecta…

“Tienes tanto tanto miedo porque estás sintiendo sin fronteras el deseo de sentirte querida, cuidada, deseada, observada…son estas las cosas que nos hacen humanos, y aunque tengas miedo a que ahí fuera no haya nadie que lo sepa hacer bien, están justo a tu lado, pero te niegas a soltarte de esa cuerda por miedo a que no existan más caminos posibles o en los que tú puedas ser válida y feliz que los que otros siguen”.

Así es mi psicóloga, a veces durante semanas siento que no hace más que escucharme o que apenas me aporta nada nuevo, pero de pronto aparece en escena desatando un montón de nudos y eliminando el ruido ensordecedor de ahí fuera (y de aquí dentro) y reactivando miedos ante esta realidad. Llevo unas semanas algo agotadoras y me gustaría que todo fuera más sencillo en ocasiones, creo que a veces yo misma soy quien lo complica todo.

No sé si soy valiente o no, no sé si sirvo o no sirvo, si ahí fuera hay personas que se sienten así o no, si lo estoy haciendo bien o todo lo contrario… intento tolerar todos estos sacos de incertidumbre, pero me cuesta. Pienso en todas mis amigas haciendo la cucharita entre nosotras, queriéndonos bonito y mimándonos con esmero y, por unos segundos, los miedos desaparecen y una energía arrolladora me hace tener ganas de atreverme a soltar de esta cuerda asfixiante.

Quiero volver a bailar en los márgenes de los caminos previamente establecidos, romperme a reír con la misma intensidad con la que ahora lo hago llorando y demostrar(me) que hay otras formas de vivir y sentir.

Demostrar(me) de nuevo que yo soy más grande que el mayor de los miedos.


miércoles, 12 de marzo de 2025

Niña ilusionada


Niña de mis ojos... aunque algunos días tengas frío y tiembles, a causa del miedo que sientas, no dejes de querer bailar y sentirlo todo, el resto es secundario, pero no seas tú quien te das ese "no" o quien abandona antes de tiempo.
Si saltas hazlo bien, con miedo o sin él, lánzate, disfruta el vuelo y siéntete orgullosa y la niña más valiente de todo el barrio cuando te descubras volando todavía cuando abras los ojos, sabes que yo estoy aquí, no me voy a ir a ningún lado. 
Estoy muy orgullosa de ti, de mí, de nosotras dos juntas, y de todo lo que, pasito a pasito, estamos logrando, estamos logrando todo lo que un día soñamos y aún nos queda todo un mundo de posibilidades, pero para seguir avanzando necesito que no dejes de salir ahí fuera y seguir bailando, que no te preocupe hacerlo sola, déjales boquiabiertos.
Me encanta sentir esto que siento, estas ilusiones, energía, alegría y pasión por vivir intensamente, no sabemos hacerlo de otra forma, así que deja de intentar esconder aquellos aspectos de ti que te hacen preciosa, quien nos quiera que nos quiera con todo, nadie que te quiera bien intentará esconder ni hacer más pequeña ninguna de tus partes. 
También me gustaría pedirte perdón por haberte hecho daño estas últimas semanas a causa de la ansiedad que hemos sentido, producto de habernos atrevido a exponernos a tantos miedos, lo siento de verdad, eres la última persona a la que querría ver herida, pequeña o insegura.
No dejes que ni siquiera yo te diga lo que puedes o no hacer o lo que está bien o mal, a veces tengo tanto miedo que intento pararte los pies, mostrarte a nuestros miedos y al futuro como monstruos enormes, intento protegerte encerrándote en esa habitación, nunca lo logro del todo, y menos mal.
Eres mucho más valiente que yo, estás llena de colores, ilusiones y sueños que te hacen imparable.
Así que mi niña, no todo nos va a salir ni bien ni a la primera, es una de las partes bonitas y emocionantes de la vida, pero pase lo que pase no dejes nunca de bailar ni de sentirlo todo intensamente.
Te prometo que si confías en mí todo irá bien, nos está quedando una historia preciosa y emocionante.
Gracias por ser tal y como eres.